| 23.10.2016
El PSOE decide en el Comité Federal abstenerse y facilitar la investidura de Rajoy
La decisión ha sido tomada por 139 votos a favor y 96 en contra. Javier Fernández asegura que es «imperativo» que todos los diputados socialistas lo acaten. El PSC decide este martes el sentido de su voto y Armenol dice que Baleares desobedecerá.

 

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23 de octubre de 2016

El Comité Federal del PSOE ha decidido hoy abstenerse en una investidura de Rajoy, gesto que abre la puerta a que después de más de 300 días de gobierno en funciones, el líder del PP pueda formar un nuevo Ejecutivo una vez logre la confianza de la Cámara Baja a finales de la próxima semana. La decisión ha sido tomada por 139 votos y 96 en contra. De los 237 miembros acreditados hoy del Comité Federal, dos no han ejercido derecho a voto. El presidente de la gestora, Javier Fernández, ha señalado tras la reunión que trasladará al grupo parlamentario socialista que todos los diputados de su partido se abstengan. «Hay algo imperativo» en la resolución aprobada, ha dejado claro, antes de insistir en que sólo entiende la abstención como tal y que ese es el planteamiento que trasladará a los diputados. Armengol, en nombre de los dos diputados de de Baleares, mantiene su «no» pese a que eso suponga desobedecer a lo dictado. El PSC, mientras, tomará la decisión final este martes. También se descarta la fórmula que pedían algunos miembros de sólo conceder abstenciones, el mínimo necesario para dar luz verde a la investidura. En un debate más corto y menos bronco que el del último Comité Federal, el máximo órgano del partido ha votado este domingo dos propuestas contrarias: una de ellas, presentada por el parlamentario vasco Txarli Prieto, que abogaba por mantener «no» a la investidura de Rajoy, y otra, por la eurodiputada Elena Valenciano, que defiende el «no» en primera votación y la abstención «del Grupo Parlamentario» en la segunda. El documento defendido por la eurodiputada, y que ha recibido el respaldo mayoritario, argumenta que no se trata de una decisión «fácil» para el PSOE, pero se sienten «responsables» del conjunto de la ciudadanía y del país de que no se repitan unas terceras elecciones, que consideran serían el «peor desenlace». Agrega que unos nuevos comicios serían «perjudiciales» para el país, porque alargaría la situación de bloqueo político y retrasaría el proceso de toma de decisiones tanto en materia económica como territorial e incluso internacional. El texto subraya que unas nuevas elecciones apuntarían al PSOE como responsable de un bloqueo que nadie desea y le imposibilitaría situarse como la oposición al PP. Como muestra de la responsabilidad socialista, defiende una serie de objetivos inaplazables, como la derogación de la reforma laboral, la convocatoria del Pacto de Toledo, la apertura del proceso de diálogo con otras fuerzas para tratar el desafío territorial, desterrar las prácticas corruptas, impulsar el gran Pacto de Estado contra la Violencia de Género y derogar la denominada ley mordaza.El «sanchismo» intenta impugnar el Comité A diferencia de lo ocurrido en el tumultuoso Comité Federal del pasado uno de octubre, que acabó con la dimisión de Pedro Sanchez, el máximo órgano del PSOE arrancó esta mañana con una hora de retraso pero con cierta normalidad. Al inicio del mismo, el líder de los socialistas murcianos, Rafael González Tovar, afín al sanchismo, ha impungado el Comité porque no les han aceptado a los hoy críticos su propuesta de que los miembros de la gestora no tuvieran derecho a voto. Inmediatamente, la mayoría se ha movilizado para tumbar la propuesta y se ha votado la nueva Mesa del Comité Federal para quitar a los sanchistas la mayoría de que gozaban en ella. Como se preveía, el exvicesecretario general José Blanco es el nuevo presidente. Y estará asistido por la responsable socialista europea Carmen Madrid, y la dirigente de las Juventudes Socialistas Mariola López. Blanco, hoy eurodiputado, ha sido cooptado para controlar un debate que se presume más calmado que el de hace casi un mes.La noticia ha sido también las ausencias, una treintena, entre las cuales destaca la de Pedro Sanchez. Como todos los exsecretarios generales es miembro nato y podría asistir, pero anoche fuentes de ambos sectores daban por hecho que no lo haría para evitar más tensiones.54 intervenciones 54 personas han pedido intervenir antes de votar la decisión. La primera en tomar la palabra una vez iniciado el debate ha sido la secretaria general del PSE, Idoia Mendia, que ha defendido el 'no' a Rajoy, tal y como ha asegurado que iba a hacer a su llegada a la sede del partido. Entre los primeros en hablar también han estado el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, que ha defendido la abstención, y el ex secretario de Organización César Luena, que sigue rechazando la investidura del líder del PP. Por su parte, Iceta ha pedido que se respete la posición del PSC a favor del «no» si es distinta a la que adopte la mayoría. La presidenta de Baleares, Francina Armengol, ha sido muy dura en su defensa del "no" a Mariano Rajoy, advirtiendo a sus compañeros del Comité Federal de que será una «vergüenza» si el Grupo Socialista se abstiene finalmente.Los presidentes de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig, y de Aragón, Javier Lambán, han renunciado a intervenir pese a mostrarse también abiertamente a favor de la abstención. Los tres barones socialistas gobiernan en sus respectivas comunidades con el apoyo de Podemos. Por su parte, Susana Díaz ha apelado en su intervención a la «unidad» del PSOE para buscar la victoria y ha advertido que en el PSOE ni unos, ni otros son más de izquierdas o de derechas que los demás. Eos sí, la jefe del Ejecutivo andaluz no ha pronunciado en ningún momento la palabra «abstención».Fin al bloqueo Desde un principio, muchos de los barones que hoy han apadrinado este giro histórico, principalmente Susana Diaz, Guillermo Fernández Vara o el propio presidente de la gestora, el asturiano Javier Fernández, pusieron de manifiesto que la estrategia del «no» llevaba al PSOE a un callejón sin salida. El problema en estos diez meses es que la estrategia institucional se ha cruzado con los intereses orgánicos del dimitido Pedro Sanchez, por un lado, y de los barones por otro. Sánchez intuyó que todo lo que no fuera alejarse del PP significaría su muerte política. Y por eso intentó en la anterior legislatura una investidura fallida de la mano de Ciudadanos, en la esperanza de que Podemos acabara apoyándole. Eso no ocurrió, España fue a otras elecciones el 26 de junio y el PSOE no solo no subió los 90 diputados de diciembre, hasta entonces el peor resultado de la historia, sino que bajó a 95. A partir de entonces, el divorcio de los barones con el ya exsecretario general fue más que patente. Y su anuncio de un congreso extraordinario del PSOE para blindarse en el cargo, cuyas primarias estaban previstas precisamente hoy, acabó por detonar la crisis.

 

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