| 15.10.2019
Los hosteleros hacen visible la problemática del ruido en los establecimientos nocturnos
El colectivo ha colocado pegatinas que buscan la implicación de los ciudadanos para erradicar el problema

 

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15 de octubre de 2019

La Asociación de Hosteleros Altamira Allende muestra su preocupación por el tema del ruido y busca la implicación de la ciudadanía para erradicar el problema. Por este motivo, desde hace unos días en los establecimientos con horario nocturno se recuerda y se invita a guardar silencio o bajar la voz a través de una pegatina en la que se puede leer ' Silencio por favor, respeta el descanso de los vecinos'. Según el presidente del colectivo, Pepe Rey, los hosteleros «cumplen la normativa pero en ocasiones los ciudadanos que están de fiesta no son conscientes de que hay vecinos descansando». Rey quiere dejar claro que para ellos es esencial erradicar el tema del ruido y el que incumple la ley «paga la multa correspondiente».Como portavoz del colectivo incide en que muchas veces el problema está en las terrazas. «Desde la asociación pedimos a la gente que sea consciente de la problemática y que cumpla a raja tabla los horarios», recalca mientras recuerda que los bares se rigen por la normativa local. «La Policía nos recuerda que a partir de las dos de la mañana no se puede salir con la copa fuera, pero sigue habiendo gente y el ruido está ahí. El problema no está en los 200 veladores existentes, pueden molestar tres porque se concentra mucha gente. Siempre va a existir una zona de ocio nocturna. Todos tenemos que intentar buscar soluciones pero no siempre somos los malos los hosteleros. No hay que dejar pasar por alto el ruido que hace, por ejemplo, el camión de la basura».Pepe Rey reconoce también que es un problema complicado en el que se unen múltiples factores. «El volumen de gente va a existir siempre y hay que concienciar a la ciudadanía. Hay que intentar hacer la transición de bar a bar de la forma más civilizada posible».Respecto al ruido, recientemente el Consejo de Gobierno de la Junta de Castilla y León daba el visto bueno al decreto por el que se modifican varios anexos de la Ley del Ruido de Castilla y León y de la Ley de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas a fin de adaptarlas a la normativa básica estatal y «evitar contradicciones y dudas interpretativas» que ponían «en peligro» la efectiva aplicación de estas normas.El nuevo texto adapta a la normativa estatal los valores límite de los niveles sonoros ambientales de las áreas especialmente ruidosas, así en el límite de las áreas colindantes con infraestructuras de transporte no se superarán los objetivos de calidad acústica, y al mismo tiempo mejora la redacción que define los tipos de actividades para determinar sus aislamientos acústicos, introduciendo precisiones sobre determinadas fórmulas de cálculo, características de los equipos de reproducción sonora o audiovisual.Por otro lado, las unidades de medida del tamaño de las pantallas de televisión y ordenadores deberán figurar en centímetros, aunque será potestativo utilizar simultáneamente la unidad de medida «pulgada», que venía siendo la utilizada normalmente por fabricantes y comercios para informar sobre el tamaño de las pantallas, tanto de ordenador como de televisión. Con este cambio se da respuesta a una queja presentada por el Defensor del Pueblo sobre la ausencia de información en el sistema internacional.TráficoPor otra parte, según los datos facilitados por el Consistorio mirandés, el 8% de la población actual está expuesta a niveles de ruido elevados que proceden, fundamentalmente, del tráfico rodado. Así quedaba reflejado en el estudio sobre la situación acústica encargado por el Ayuntamiento hace un año y que era puesto recientemente en contexto con el aprobado en enero de 2011, que situaba el impacto en el 11%. Pero, a priori, atendiendo a estos porcentajes, de la comparativa de ambos informes, se desprende que en menos de una década el volumen de población afectada se ha reducido en dos puntos. Lo que no ha variado es el foco, el origen de ese sonido que se sitúa por encima de los límites marcados en los Objetivos de Calidad Acústica incluidos en la norma regional. �ste sigue siendo el tráfico rodado. La circulación de vehículos por el casco urbano se mantiene como «la fuente sonora con mayor contribución».

 

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